Debemos activar el observador no hacia los demás sino hacia nosotros , ya que inhalamos las emociones de los demás cuando le prestamos una atención muy acuciada sobre todo cuando emitimos juicios sobre lo que tenemos en frente; cuando somos capaces de estar en nosotros, es cuando estamos en condiciones de poder limpiar o liberarnos de todo aquello que nos tiene encarcelados.
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