Aun necesitamos la dualidad, porque tenemos que crear muchas elecciones para continuar nuestro sendero evolutivo. Sólo cuando nuestro aprendizaje de experiencias este muy avanzado, dejara de ser necesaria la polaridad. Al llegar a este punto, el yo-Dios que ha expresado su deseo de existir como conciencia individual se verá libre de tener que confrontar y elegir.
Al transitar por dimensiones más elevadas la oposición del dualismo se hace menos fuerte, ya que se desarrolla la comprensión de tal manera que podemos ver el Todo de forma global. Lo bueno y lo malo se vuelven aspectos de nuestro ser que ya no luchan mutuamente, sino que se experimentan como matices de expresión. Ya no necesitaremos la ilusión de mantenernos en equilibrio entre lo que hacemos “bien” y lo que hacemos “mal”, y dejaremos de estar limitados, sintiéndonos con fuerza para atravesar el túnel que nos llevará al renacimiento.
Si somos capaces de aceptar que todo está en un estado de movimiento ascendente, y que la energía de la creación lo llena todo hasta alcanzar un grado superior de conocimiento, podemos pensar donde esta lo “bueno” y lo “malo”, lo blanco y lo negro de nuestras creencias y comportamientos actuales, pasando entonces a la comprensión de percibir la reciprocidad de las cosas.
Las fuerzas polares no son sino extremos de la totalidad, y la una depende de la otra para su existencia, al intentar eliminar a cualquiera de las dos se crea un desequilibrio en la balanza, que solo vuelve a estabilizarse cuando las unificamos, transmutándolas en luz.
La Tierra se mueve en el espacio como cuerpo celeste que es, y nosotros estamos pegamos a ella, junto a ella nos transformaremos, de forma sutil casi sin darnos cuenta. Aquellos que nos unamos energéticamente a la Tierra veremos cómo se recupera de los extremos de abuso y desarmonía que el ser humano le ha infringido, ayudándola en el proceso con nuestros pensamientos positivos y con nuestra energía sanadora. Seguiremos experimentando la vida de muchas formas, tal como lo hacemos en este momento, pero habrá muchos matices de cambio en nuestra conciencia. Nos estamos convirtiendo en maestros de nuestra realidad, mientras nos desligamos de estructuras que nos dominaban y manipulaban, ahora más que nunca, tenemos que confiar en nuestras propias percepciones, y en nuestra experiencia acumulada, no para adaptarnos a los cambios, sino para formar con ellos una nueva realidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario